La vida sigue igual, que diría Julito Iglesias recostado sobre una tumbona entre palmera y palmera de su mansión de Bahamas. El ex portero y cantante madridista seguro está encantado (ueahhhh...!!!) con lo que sucedió el sábado noche en el Vicente Calderón. Otro año más, otro derby, mismas ilusiones e idénticos complejos. El Atlético de Madrid perdió, y de manera justa y clara, contra su eterno rival, el Real Madrid (1-2). Varios fueron los causantes de la nueva debacle rojiblanca. El sempiterno complejo de inferioridad, los sueños desmedidos de una afición que se resiste a aceptar su histórico rol de segundo equipo de la ciudad, la perenne cuestión formulada por el hijo al padre, etc...Pero por encima de todos estos males endémicos, el sábado la primera piedra en el camino la puso Aguirre. El enemigo en casa. Ataque de entrenador iluminado del mexicano que dibujó un absurdo centro del campo que puso en evidencia a los colchoneros frente a un equipo blanco mucho más técnico. Cuatro mediocentros y sin alas. El Kun solo ante el peligro, con Forlán muy apagado. Demasiadas trabas para remontar el tempranero gol de Van Nistelrooy que puso en el disparadero a Leo Franco. El Madrid amo y señor durante casi todo el partido, a pesar de los despropósitos del árbitro, que les perjudicó claramente con algunas decisiones tomadas. Goles mal anulados, severa expulsión de Van Nistelrooy, etc...Al término del encuentro, la locura. Empate de Simao, y penalty a favor del Madrid (claro) en el 94 que transforma Higuaín. Lo dicho, otro año igual. El globo del pupas (más que nunca) pinchado en la jornada 7. Tres rivales directos (igual es muy atrevido decir esto...) y cero de nueve. Que cada cual saque sus conclusiones. Ah, y Agüero empieza a recordarme a Torres...En La Catedral del fútbol victoria por la mínima del Barça (0-1). En la primera mitad, partido igualado, con tímidas llegadas por parte de ambos. La ausencia de Xavi se notó, y permitió al Athletic adueñarse de la pelota por momentos. El mediocampo catalán no se mostraba excesivamente superior al alineado por Caparrós. Tras la reanudación, un estelar Iniesta se erigió en la bandera de un Barça que jugó mucho más cómodo tras el gol que anotó Eto'o tras ganar muy bien la posición a un flojo Amorebieta. Tres puntos importantes para el Barça, que parece haber encontrado el ritmo bueno, y nueva derrota para el Athletic, sumido en pleno Tourmalet liguero. El domingo visita al Bernabéu. Casi nada...






